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7. PURIFICACIÓN. Mercarrelatos de la vida cotidiana.

              Nos encontrábamos en la cabaña de un gran terreno de Andalucía para conocer de primera mano la producción de olivas y de los a...

lunes, 24 de octubre de 2022

4. MILÁN. Mercarrelatos de la vida cotidiana.



Habíamos quedado de encontrarnos en el Bar Milán, legendario en la década de los años noventa por ser un lugar donde se encontraban jóvenes artistas, estudiantes, publicistas, ejecutivos trajeados, hípsters, extranjeros, y también, gente a la que simplemente le agradaba la vagancia. Al entrar al bar me cautivaron los nopales con los que las barras contaban como parte de la ambientación, también lo pequeño del local y que no aceptaban billetes de pesos mexicanos sino solo admitían el uso de su propia moneda, a la que llamaban «Milagros». Lo primero que hice fue dar un breve recorrido por el lugar; caminé por este local oscuro que contaba con pocas mesas, algunas pequeñas luces indirectas de halógeno, y dos grandes barras. Después, como había llegado algo temprano, aproveché para cambiar algunos billetes de pesos por milagros y me dirigí a una de las barras nopaleras otra vez.

Los cantineros se encontraban preparando un mar de cocteles, pero sobresalían los mojitos. Ellos dedicaban un tiempo a machacar las hojas de menta o hierbabuena con un mortero, como si se tratara de maíz, y así continuaban con la preparación hasta el final. Me acerqué, pedí una cerveza y esperé a que llegaran los chicos de la agencia. Pagué con milagros y me devolvieron también con la misma moneda, lo que se me hizo muy simpático.

Pasaron aproximadamente veinte minutos y los de la agencia no habían llegado. Decidí volver a dar una vuelta por el Milán y descubrí que había un lugar en el centro del local que era ligeramente más espacioso, además contaba con unas escaleras que se encontraban bloqueadas para subir; quien sabe a qué lugar lo llevarían a uno, estaba muy oscuro y pretendía ser un lugar un tanto sospechoso, donde un podría imaginar cualquier cosa, como encontrarse dentro de una escena de una película de terror. En ese momento me di cuenta que Pacho y Moro estaban bailando una canción que logré distinguir como Loser de Beck, con un sonido entre rap y funky. Ellos se sacudían como en una especie de danza epiléptica parecida a la que alguna vez fue característica de Ian Curtis del grupo Joy Division. 

Me quedé observándolos un rato, ellos estaban como en un trance sin hacerme caso, supuse que no se habían percatado de mi presencia, aunque yo era el cliente del proyecto, habíamos acordado de ir a charlar. Al terminar la canción me reconocieron de inmediato y nos fuimos a sentar cerca de la barra sobre tres bancos altos. Se disculparon porque mencionaron que no me habían visto por lo que habían decidido bailar un rato y relajarse de un día de presentaciones, casi no habían dormido.

Enseguida comencé a darles un antecedente del nuevo proyecto, aunque el objetivo era únicamente arrancar motores con respecto al plan y sensibilizarlos con lo que estábamos tratando de encontrar en el estudio etnográfico contratado. No me aguanté las ganas de sacar algunas gráficas con proyecciones de ventas, de participación del mercado, del retorno de inversión esperado y otras métricas más del negocio.

Pacho y Moro eran una de las duplas de antropología de consumo más exitosas en el momento, todos hablaban de ellos y de los insights tan sorprendentes que habían encontrado en categorías de producto como pañales, mezcal, bebidas energéticas, camionetas, sazonadores y hasta uso urbano de las bicicletas. Ellos se habían adentrado en todo tipo de productos y servicios, habían contribuido enormemente a crear productos exitosos, nuevos conceptos de museos, ideas para pasarelas, guiones para series televisivas, «insights frescos» para marcas de bebidas alcohólicas, reality shows y hasta diseños de vehículos. Yo no les llevaba un proyecto tan emocionante como en los que ellos solían participar, y mi presupuesto tampoco era como el de una gran transnacional, aunque eran los mejores amigos de un vecino que me los recomendó. En primera instancia les comenté que pretendía descifrar lo que se encuentra detrás del uso de escobas en las casas, que quería lanzar una escoba voladora, manejada y manipulada con un control remoto con el uso de un dron. Ya había hecho pruebas y tenía todas las certificaciones para lanzar la nueva escoba que se llamaba Flying Broom

Pacho y Moro se mostraron maravillados y me comentaron que estaban muy emocionados por el proyecto. Les comenté que requería la realización de un estudio antropológico de mercado para decodificar lo que movía los hilos emocionales de alguien que utilizara escobas. Les sugerí que la principal usuaria sería más bien la muchacha de la casa, aunque quien la compraría serían hombres y mujeres de nivel alto que estarían dispuestos a pagar cinco mil pesos por la escoba del futuro, perdón, ya del presente. Personas que les fascinan los gadgets, los artilugios y dispositivos con la última tecnología, que le dan gran valor a la modernidad y que todos los «juguetes» que se compran quieren presumirlos frente a sus círculos sociales, si no lo hacen es como si no hubieran comprado nada.

La dupla de estudiosos asentía ante todo lo que yo les iba presentando. Les enseñé el logotipo que una agencia de identidad de marca me había propuesto, incluso, ya me habían presentado una primera campaña publicitaria de la misma. Pero yo no estaba del todo convencido de que fuera el camino correcto, por lo que les había solicitado una pausa estratégica para investigar a los consumidores, no con los típicos focus groups, encuestas o estudios en las redes sociales. Lo que yo quería era verlos barrer de primera mano, que se profundizara en sus hábitos, trucos, rituales dentro de sus casas. Y llegar a los significados culturales, narrativos, antropológicos y sociales alrededor de las escobas y de la acción de barrer.

—Ustedes que son unos expertos, saben mejor que nadie que la gente utiliza términos coloquiales tales como: “hay que barrer la casa”, “barrer para casa, provecho propio”, “le di un barrido a la manzana y no los encontré”, “me barrió con la mirada”, “cuando el diablo no tiene que hacer, coge la escoba y se pone a barrer”, “no hay que barrer de noche, porque de noche barren las brujas”. Me imagino que éste último refrán es en el que pensó la agencia, porque como verán en su logotipo aparece una especie de bruja volando con una escoba. Jajaja.

—Estamos encantados de que nos haya llamado Pepe Toño. Tú como la persona que lidera la marca sabes más que cualquiera de este tema, le mencionó Moro. Nos gustaría que nos dieras un «barrido» por todas tus ideas e hipótesis, eso no quiere decir que vayas a influir nuestra investigación, en realidad queremos saber más sobre tus expectativas del proyecto.

Pepe Toño sonrió y acomodó su corbata ya que mencionó que llegaba de una junta muy importante con accionistas. En unos segundos se quitó de un tirón la corbata de seda italiana que llevaba puesta y la introdujo en uno de los bolsillos laterales de su saco. Se desabotonó la camisa y les comenzó a contar desde cuando les surgió la idea del producto, el mercado que pensaba que era el más importante y sus planes. Después les preguntó a Moro y a Pacho cuál sería la forma en que abordarían la investigación.

Mientras tanto, Moro sacó un fajo de Milagros se puso de pie y fue por otros tragos. Se acercó a la barra, saludó de dos besos en la mejilla a una mujer que parecía que la conocía desde antes y que parecía ser de origen francés. Conversó con ella un momento, y regresó con tres mojitos llenos en vasos bajos. Le ofreció a cada uno su mojito, y comentó lo siguiente:

—¡Salud hermanos, por el gusto de estar aquí! Pensé que era un lugar de «rucos» o «chavorrucos» –bueno jeje, creo que de hecho yo ya lo soy– pero está mejor de lo que pensaba. La música es inmensa. Bueno, Pepe Toño, me encanta la pasión que muestras por este proyecto, y es muy interesante lo que nos cuentas; me llamó la atención cuando nos dijiste que sin ser psicólogo ni sociólogo te parecía que muy en lo profundo la gente barre para olvidar, para quitar lo sucio, lo cargado, lo pesado, lo pecaminoso, lo no resuelto, lo conflictivo de sus vidas, me da mucho de qué pensar. Quizá yo me he pasado la vida berreando, perdón barriendo. Nosotros de aquí nos vamos a ir a cerrar la propuesta que te estaremos presentando, porque, aunque estemos cansados tenemos ahora todo claro y caliente en nuestras mentes, y así solemos trabajar. «A full». De hecho, ¡es posible que nos pongamos a barrer un poco! ¡literal! En principio, te vamos a sugerir que realicemos observaciones, acompañamientos e inmersiones en hogares con el público al que quieres dirigirte, al que va dirigido el estudio, aunque te vamos a recomendar la inclusión de otro mercado también que tenemos pensado que le puede encantar tu producto, pero eso te lo contaremos más tarde, con un mojito más, jajaja.

Queremos hacer el estudio dentro y fuera de mercados tanto populares como de hípsters y new age, en lugares donde venden alta tecnología y electrónica, y en tiendas minoristas para observar la dinámica de compra de –como le llamaste tu– «juguetes tecnológicos», ya sea un teléfono inteligente, una lavadora, una cafetera de capuccinos, una tele plana enorme, un dron, una aspiradora o un refrigerador con acabados de titanio.

Necesitamos también observar y entrevistar a barrenderos, gente que barre las banquetas por las mañanas, y nos gustaría incorporar a demostradores de electrodomésticos y aparatos electrónicos en el hogar en tiendas como Sears.

—Si te soy sincero, quiero tomar montones de videos de gente en sus casas, barriendo, ordenando, limpiando, en su dinámica cotidiana, y también identificando los problemas con que se encuentra al barrer como cuando se le sale el palo a la escoba, o la escoba se moja y les ensucia todo el piso, todos los trucos que hacen para volver a enroscar la escoba y así. Va a ser un súper proyecto; comentó Pacho.

—Miren muchachos, le he estado dando vueltas al asunto, como que me he obsesionado con el tema. Últimamente hay noches donde me he encontrado barriendo la sala de mi loft –su casa, ya saben– en la madrugada. Se me cae algo en casa o la oficina y me encuentro corriendo por la escoba, no se qué me pasa, es como si quisiera barrer con todo. Me he llegado a imaginar que en el fondo la gente barre para resolver sus problemas, para olvidarse de ellos o para darle un nuevo significado a su vida. Quitar toda la suciedad, las relaciones tóxicas, las cosas que nos estresan y dejar todo como en un estado puro e inicial. Barrer es como sacar todo lo malo, y hasta como terapia me ha servido.

La dupla de antropólogos se quedó viendo a Pepe Toño, y sonrieron como verdaderos cómplices. Le dijeron a Pepe Toño que concordaban con sus hallazgos y que así debiera de ser. Que les parecía magnífico que se hubiera involucrado tanto en la narrativa del barredor, del «valedor».

Los tres chocaron los vasos que ya se encontraban vacíos. Moro solo jugaba con las hojas de menta que quedaban en el vaso y con los hielos. Se quedaba observando el vaso y parecía que la hierba ya estaba marchita, que había cumplido su función. Mientras él se encontraba alegre y ligeramente mareado, Pacho y Pepe Toño seguían charlando, pero Moro estaba metido en la dinámica de los hielos, los residuos de la bebida y las hojas de menta. En eso, levantó el vaso, que por cierto estaba a muy baja temperatura, y elevó el portavaso que era de cartón grueso y traía el logotipo del Bar.

Tomó un bolígrafo de su chamarra y se puso a escribir, o a dibujar, parecía que estaba haciendo un garabato. Eso le tomó solo unos segundos, se metió el portavaso en el que escribió en su chaqueta y reposó el vaso en la mesa otra vez.

Los otros dos personajes pararon de hablar y se le quedaron mirando a Moro, y le preguntaron a qué era lo que hacía, qué era lo que había escrito. Moro primero tomo otro portavaso de al lado, lo puso sobre la barra. Pidió al cantinero que le llenara el vaso de agua, inmediatamente después hizo el ritual del vaso boca abajo con el cartón del portavaso, que presupone que, si uno pone una carta y tapa un vaso, y le da vuelta al vaso, el agua no se cae. 

Sin embargo, cuando Moro intentó hacerlo se cayó el agua al piso y se le resbaló el vaso que acabó quebrándose en cantidad de trozos de cristal.

—Amigos, traté de demostrarles algo, pero creo que demostré lo contrario. Olvídenlo. Hablemos de otras cosas.

Y así se quedaron conversando de diferentes temas, primero del proyecto y después de lugares a los que han viajado, películas y otros temas triviales, o no tanto. Pasaron un buen momento y el tiempo transcurrió muy rápidamente, hasta que llegaron los meseros como siempre lo hacían, con grandes bandejas, llenas de vasitos de barro con caldo de camarón caliente. Para todos los que aún circundaban por las barras del Milán se trataba de una delicia que además de sabrosa les servía como un remedio para que se les bajara la borrachera, la cruda o la indiferencia. Se deleitaron con el caldo, y entraron en calor porque ya se estaba colando algo de fresco de la puerta de la entrada. Siguieron pidiendo mojitos y después directamente una botella de ron para prepararse unas cubas.

Al cabo de un rato, les comunicaron que ya iban a cerrar por lo que si querían cambiar los milagros que les quedaban por pesos otra vez, era el momento propicio. Canjearon los milagros que les sobraban, se quedaron unos minutos más en el lugar. Ya había muy poca gente, los del bar habían empezado a apagar las luces del local. Las barras ya estaban a oscuras, ya los nopales no se podían observar a simple vista, pero igual uno se las seguía imaginando. El cadenero del lugar había dejado la entrada sin cadena e invitaba a todos a salirse de una vez.

Y eso es lo que hicieron los tres, Moro, Pacho y Pepe Toño, iban serpenteando hacia el camino de salida riéndose a carcajadas del vaso que se había roto y otras peripecias que habían vivido esa noche.

Saliendo del lugar se toparon con un carrito de hot dogs, y decidieron pedir tres perros calientes con tocino enroscado en la salchicha con todo, chile, cebolla, cátsup y mostaza. 

Cuando terminaron de comer, ya exhaustos pidieron que les llevaran sus respectivos automóviles al valet parkingde la entrada del bar. Hacía algo de frío y se abrigaron con lo que traían. El aire les entraba sin piedad por los pulmones, y seguían sonriendo llenos de cansancio. Parecía que pronto amanecería, por lo que observaron como una señora comenzaba a barrer la calle quitando basura, hojas secas y otros residuos que estaban desperdigados por el pavimento. La mujer utilizaba una escoba hecha de ramas de árbol, Moro le llamó «escoba rústica». La joven iba barriendo por los lados de las banquetas donde ya quedaban muy pocos coches estacionados. En eso, le llegó el auto a Pepe Toño y les comunicó a Moro y Pacho: ‘Vámonos amigos, no sea que nos vayan a barrer a nosotros’.

viernes, 21 de octubre de 2022

2. ASPIRACIONAL®. Mercarrelatos de la vida cotidiana.



Cuando llegaron el Vicepresidente de Servicio a Clientes junto con el Vicepresidente Creativo – Jean-Baptiste y Marciano– a la sala de juntas, la sala se encontraba abarrotada. En la enorme mesa de cristal templado con acabado plateado se hallaban sentados los Concesionarios del fabricante francés de automóviles, mientras el equipo de Mercadotecnia de la misma marca de coches se localizaba en una segunda fila dado que no habían alcanzado espacio en la mesa. Los de «Merca» apoyaban sus delgadas y modernas laptops encima de sus piernas. Las galletas ya se habían terminado, por lo que Marciano y Jean-Baptiste no alcanzaron a conseguir siquiera alguna de las botellitas de agua de una marca de los manantiales de los Alpes Suizos que en un principio habían servido a los invitados que llegaron más temprano. Marciano y Jean decidieron tomar dos conitos de papel y salieron a las oficinas aledañas a buscar un garrafón de agua donde servirse.

Marciano y Jean-Baptiste enseguida regresaron, en la sala ya estaban encendidos los televisores y las bocinas a un volumen alto, y los presentes se encontraban a la expectativa de lo que iban a ver. La dupla ejecutiva de la agencia presentó el comercial terminado del nuevo modelo de vehículo, que poseía una innovadora línea deportiva, más caballos de fuerza que la versión anterior, con mando de navegación, quemacocos, y cuatro colores llamativos de ‘pantones’ de colores aún inexistentes.

Sin ninguna introducción previa Marciano y Jean-Baptiste, que trabajaban para la boutique creativa Gut Feeling, pasaron el anuncio de veinte segundos una vez. Después de proyectarlo todos en la sala de juntas aguardaron en silencio.

El equipo de marketing de la marca de coches ya había visto el comercial desde antes y lo había aprobado para ser incluido en la estrategia de medios. Mientras tanto, los concesionarios se miraban entre ellos, hacían diversas muecas, gestos, sonrisas expectantes, aunque nadie alzó la voz. Como si esperaran que alguien más se animara a dar una opinión, o, aunque fuera un murmullo. Ante la tensión que se generó en el ambiente, Jean-Baptiste y Marciano se dispusieron a proyectar el comercial dos veces más. Ya se estaban preparando para proyectarlo otra vez, cuando uno de los concesionarios comentó en voz alta: “la verdad, señores este anuncio no me atrevería a compartirlo con mi madre”.

—¿Pero, porqué Ingeniero? contestó Jean-Baptiste. Si nosotros seguimos al pie de la letra lo que nos solicitaron. Enfocamos el carro desde todos los ángulos, los más atractivos posibles, incluimos varios wow shots y contamos una historia «aspiracional» para el público, para el segmento al que nos dirigimos, que está buscando status y distinción. Como decía el estudio de mercados que nos presentó la agencia de inteligencia de mercados con la que ustedes trabajan, los conductores no buscan comprar un auto, sino un estilo de vida, «babean» por pertenecer al club de los poderosos, los triunfadores, de los que marcan la pauta de las demás personas.

—Permíteme Jean-Baptiste -dijo el concesionario. Pienso que hicieron un buen trabajo, pero ¡caray! casi no muestran el coche, las bolsas de aire, el equipo de sonido, el quemacocos, el sistema park assist y mucho más. Y a mi madre se le haría «sexoso», eso de que aparezca una mujer súper atractiva con el personaje masculino bebiendo champán, casi desnuda en la azotea de un rascacielos. ¿Dónde se ha visto? Parece comercial de preservativos. ¿Y el eslogan? ‘No es un coche, es la plataforma que te hará volar hacia la cima’. Es demasiado. ¡Mi madre se quedaría pensando que la cima en realidad se refiere a que la chica que sale en el comercial se le entrega totalmente al tipo!

En ese momento todos empezaron a hablar entre ellos, y la sala de juntas se rodeó de una especie de barullo en el que la mayoría opinaba y daba sus puntos de vista a los que estaban sentados a su lado. Se desarrolló una especie de caos en la sala, un desorden, cuando de repente Marciano se levantó de la silla y comenzó a hablar.

—Chicos, hicimos lo que nos pidieron. Este auto vuela, es el mejor, nadie podría haber soñado con adquirir este coche. Este «carrazo» representa el futuro, el pasado y el presente al mismo tiempo. Es el vehículo –si le puedo llamar así– que todos habíamos esperado. Y sí, no lo neguemos, el tipo del comercial quiere tirarse, pero no por el rascacielos, quiere hacerle el amor a la mina que tiene enfrente. Claro, eso no lo vamos a decir en el comercial, eso les llegará a los consumidores, a su subconsciente, de forma subliminal.

El personaje se encuentra en la etapa más alta de su vida donde es capaz de conseguir todo, absolutamente todo lo que quiere cuando lo desee, puede comprar este y todos los coches de los competidores de su marca al mismo tiempo si quisiera. Él se siente más hombre que nunca, es un león, es un tigre, es un «semidios», está en modo «Elon Musk» en la vida. 

No le falta nada, ni siquiera este coche, pero el cree que sí, siempre espera más y más. En realidad, está en la cresta de su potencia sexual y económica, que a resumidas cuentas es lo mismo. De hecho, la primera vez que vi el comercial terminado en la cabina de edición, lloré, me convertí en un mar de lágrimas. Quería el coche ya, quería plata, minas, deseaba la oficina en el edificio más alto del mundo, pretendía arrojar miles de billetes desde el rascacielos, y que la gente se tirase del edificio para tratar de agarrarlos, arrojándose al vacío.

En ese momento todos se quedaron callados y centraron la vista en Marciano, que iba con el pelo largo y la barba crecida ligeramente cana, vestido con un saco de terciopelo color púrpura, una playera roja y unos tenis de lona con goma que habían sido blancos alguna vez y ahora eran color ocre, porque si los hubieran lavado podrían haber perdido su chiste. 

Asimismo, llevaba unos lentes con armazón rojo, amplios y de forma rectangular.

—¡A mi me encantó! dijo Pierre, el Director de Marketing para América Latina de la empresa automotriz. ¡Va a ser un todo un éxito! Además, lo dirigió Tony, que ha ganado muchos premios con sus cortometrajes en Europa y le han otorgado decenas de premios en muchos festivales internacionales de publicidad y cinematografía. Señores, hay que recordar que no vendemos coches sino una posición social, un VIP place en la vida. Hay que apoyarlo, hay que apostarle a este lanzamiento, ¡es la innovación de la década!

—No lo sé, Pierre, los concesionarios estamos muy preocupados. Casi no se ve el producto en el anuncio, y francamente ya está trillado el tema del status, lo vemos en comerciales de whiskies, coches de lujo, líneas aéreas y hasta de aseguradoras. A nosotros –y hablo por mí, pero creo que es una sensación general– nos gustaría ver otra alternativa de anuncio, que destaque más las virtudes del automóvil, que no se vuele tanto a la imaginación del espectador, que no saquen a una mujer casi desnuda, que sintamos orgullo de proyectarlo en nuestras distribuidoras y concesionarias frente a los clientes.

—¡Vamos a volver a lo mismo, a tener un comercial más de los que hay en el aire! y necesitamos estar presentes en los medios tradicionales y digitales dentro de una semana. Hay que atrevernos a lanzar comerciales más innovadores como éste.

—¿Innovadores? Si eso de mostrar un estilo de vida «aspiracional» –como le llaman ustedes– lleva años, la gente ya cambió a partir de la pandemia y ahora gasta menos en lujos, Pierre.

—Eso fue antes, cuando regresamos a la nueva normalidad todo mundo empezó a gastar otra vez y a darse sus lujos, que de hecho se lo merecían por estar tanto tiempo sin poder consumir, sin comprar, sin poder siquiera consentirse, ni darse sus lujos y satisfacciones más extravagantes. Nadie quiere limitarse ni vivir en la carencia, la escasez, y menos en este segmento. Todos ellos y sus familias se fueron a vacunar contra el Covid-19 a Nueva York o San Antonio y aprovecharon para irse de shopping. En fin, Eduardo, nuestro equipo quiere que ustedes también estén satisfechos con la publicidad que hacemos y si hay que esperar aguardaremos, pero esto nos orillará a estar fuera del aire un par de meses, cuando nuestra competencia está invirtiendo mucho dinero en medios digitales y redes sociales.

Todos se quedaron en silencio por un momento. Sentados en sus sillas, se concentraron en comer los canapés que recién habían llevado a la sala, pequeños bocadillos de jamón serrano, bonito español con pimiento morrón, salmón con queso crema y uvas verdes de California, y mole «manchamanteles» con pepitas doradas. Jean-Baptiste y Marciano se quedaron sentados en silencio un momento. Después Jean-Baptiste se paró, y les comunicó la idea que se le había pasado por la mente.

—Se me ocurre que podemos aumentar las escenas del coche para que se destaque más la hermosura de su línea y enfatizar más todos los dispositivos y artilugios que contiene. Podemos utilizar otras tomas de la modelo que sale en el comercial, menos atrevidas y con otro atuendo, menos abiertamente sexy aunque sin perder elegancia y atractivo, además podemos buscar otra frase publicitaria que cierre mejor el anuncio. Si nos permiten, en menos de una semana podemos regresar con una nueva versión, la mejor versión del auto. Todos buscamos mostrar la mejor versión de nosotros mismos, ¿no es cierto?

Pierre asintió sin decir nada y solicitó a los de la agencia que salieran un momento de la sala de juntas. Marciano y Jean-Baptiste se sentaron en unas sillas que se encontraban a lo largo del pasillo para esperar que el cliente discutiera lo que iban a decidir al final. Jean-Baptiste abrió su MacBook Air último modelo y proyectó para él y Marciano el anuncio otra vez. Mencionó: “¿será verdad que nos la habremos volado?”

Mientras tanto una mujer de la limpieza del edificio se quedó observando el anuncio completo mientras trabajaba, y Jean-Baptiste permitió que lo viera; de hecho, la animó a acercarse y a que se expusiera al comercial.

Al final, la mujer ya se estaba alejando para seguir lavando y susurró algunas cosas que Jean- Baptiste y Marciano no llegaron a escuchar bien. Marciano, solo oyó algo así como; «aspiracional no falla», o es lo que él entendió. Por lo que le preguntó a la mujer: “dijo usted que ¿lo aspiracional no falla? ¿verdad?”. Mientras la mujer le contestó: “no licenciado, el comercial está bonito, lo que pasa es que la aspiradora que siempre uso me está dando lata, me está fallando”, eso me dije a mi misma. Jean-Baptiste y Marciano se rieron, y entraron nuevamente a la sala de juntas ya que todos en la sala de conferencias los estaban esperando.

El Portavoz de los Concesionarios y Pierre se pusieron de pie; Pierre afirmó.

—Les agradecemos la propuesta que nos presentaron hoy, y estamos de acuerdo en hacer los cambios que amablemente Jean-Baptiste nos planteó. En una semana nos vemos y nos presentan «petit comité» la nueva versión del anuncio. Por otro lado, ¿Pudieron aparcar en nuestro estacionamiento?

—Muchas gracias y así le hacemos, comentó Jean-Baptiste. ¡El comercial será todo un éxito, ya verán! Y no, nos vinimos en Über ya que había una marcha de transportistas y queríamos llegar con ustedes a tiempo.

miércoles, 12 de octubre de 2022



1. ¡QUÉ NECESIDAD! Mercarrelatos de la vida cotidiana. Javier Otaduy.

Llegamos unos pocos minutos antes de la reunión con el cliente. Habíamos bebido unos cafés antes de entrar a la oficina todo el equipo que iba a presentar la nueva campaña publicitaria para el lanzamiento del nuevo empaque eco-sustentable, se trataba de una gran marca emblemática que llevaba más de medio siglo de fabricar yogurts. Nos presentamos todo el equipo: la cabeza Creativa, la de Planning, la Directora de la cuenta, y un Redactor Jr que llevaba solo unas cuantas semanas de entrar a trabajar en la agencia. La Asistente de Director fue por nosotros a la recepción del edificio, se trataba de un moderno rascacielos con sistema inteligente de luces, agua, ascensores, y con una fachada de edificio ecológico donde prevalecían las plantas colgantes verdes y flores que de noche se iluminaban de un azul violáceo fosforescente. Entramos los cuatro a la sala de reuniones, e inmediatamente nos servimos café en la versión más moderna de la cafetera Nespresso, nos percatamos que se encontraba en la mesa del fondo.

A los pocos minutos llegaron los clientes, Alberto y Roberto, el primero era el Director de Marketing, y el segundo el Gerente de I+D, el responsable de investigación y desarrollo que había madurado la idea del nuevo empaque ecológico. Nos saludamos todos, y nos solicitaron que comencemos la presentación. La luz se apagó y se iluminó la presentación con los primeros gráficos donde Inma, la responsable de la cuenta empezó a presentar los antecedentes del proyecto, el brief que nos había facilitado el cliente y cómo lo había decodificado la agencia, y una tabla de tiempos del lanzamiento de la campaña en medios tradicionales, digitales y redes sociales. Después, el Planner presentó un solo cuadro donde hacía un análisis especial de la marca, y las conclusiones de un proyecto de minería de datos que la agencia patrocinó para conocer las reacciones emocionales de los consumidores de la marca cada vez que ésta lanzaba una innovación. Nadie entendió mucho de qué se trataba el análisis de Planeación Estratégica, pero les parecía un escrutinio inteligente; además traía unos estadísticos que parecía que solo él, Pepe entendía, pero lució mucho la presentación y los clientes se quedaron maravillados.

Al final se paró Juanjo, el creativo que todos esperaban ver, ya que nunca podía estar presente en las reuniones porque solía participar en muchos proyectos globales y ayudaba a la creatividad de campañas de otros países de la región.

Lo primero que hizo Juanjo llamó la atención de todos, ya que tomó el nuevo empaque entre sus manos, se le quedó viendo un par de minutos, y comenzó diciendo:

—Les quiero decir después de la magnífica presentación de mis compañeros de nuestra agencia Dharma Mindfulness, que no hay nada qué decir, no traigo campaña. Me atrevo a comunicarles que el packaging no ayudará a vender más yogurts.

Y se quedó con la mirada fija sobre los ojos de Alberto y Roberto. 

Inmediatamente, Alberto comentó:

—¡Pero cómo! ¿No encontraste nada que decir? ¿no hiciste tu trabajo? Tus compañeros iban muy bien con la presentación. Si el desarrollo de este packaging -como tu le llamas-, es de polipropileno termo-conformado de 125 cc, es el más ligero, el más cómodo, totalmente ecológico y biodegradable, y es una de las mayores innovaciones que tendremos en el año.

—Si, traía una idea, pero al final decidí echarla al basurero, sentía que lo que estaba comunicando no era honesto, ni relevante para nuestros consumidores. No traigo campaña, pero si una solución, no cambien los empaques, van a ahorrar mucho dinero, no gastarán en campañas innecesarias, y podrán invertir ese presupuesto en otras iniciativas. ¡Qué necesidad de campaña publicitaria hay, si lo que quieren los consumidores es otra cosa! Ahora todos quieren yogurts griegos naturales y orgánicos donde la marca se haya comprometido en tratar bien a los animales involucrados en la producción del yogurt, y contribuyan realmente a la ecología, o apoyan a las marcas que se involucran en causas importantes como lo que sucedió hace poco tiempo con el asesinato de George Floyd en Estados Unidos, y la enorme congregación Black Lives Matter.

—Eso lo sé. Pero concretamente del brief que os hemos dado hace unas semanas, queremos que nos vengan con ideas, no con opiniones. Si no hay animales involucrados en la producción de lo que fabricamos, ¿de qué habláis? Es un simple lácteo que se hace en laboratorios.

—El consumidor se imagina vaquitas y búlgaros de leche produciendo el yogurt, da igual si es verdad o no, es lo que ellos piensan, y es lo que los hace comprar un yogurt.

—Y entonces que sugieres, ¿qué nos traes Juanjo?

—Traigo una nueva campaña que se llama “Bulgaromanía inclusiva”. La historia comienza con una mujer que corre por la pradera como en la película La Novicia Rebelde, ella le canta a las vacas y a la naturaleza, se observa que ella ordeña una vaca cantando feliz, después lleva la leche a la granja y en grandes recipientes de búlgaros produce el yogurt. Al final, se visualiza el eslogan que dice “De la vaca a tu boca”, Vagui, el único añadido a nuestro yogurt eres tú.

Alberto y Roberto se pararon de inmediato, indignados. Comenzaron a hablar entre ellos mismos. Gesticulaban mucho con manos y brazos, discutían en un tono fuerte. Se trasladaron a la mesa del fondo, se sirvieron un vaso de agua cada uno, y ya más tranquilos regresaron a sus lugares. Alberto, se quedó mirando extrañado a todo el equipo de la agencia y les dijo:

—Están despedidos, ya no queremos que lleven la cuenta de nuestra marca legendaria de yogurt. No habéis entendido nada de lo que necesitábamos. Sin embargo, me gustaría escuchar a cada uno de vosotros acerca de lo que pensáis.

El equipo de la agencia se quedó observándose a sí mismos, en silencio, callados, ya no sabían qué hacer ni decir. Inma, francamente apenada se paró y dijo que se disculpaba, que trataría de trabajar el mismo brief con otro equipo creativo de la agencia, y que regresaría en una semana a traerles otra campaña si ellos estaban de acuerdo.

—Por supuesto que no estamos de acuerdo. Esto se acabó, y ya no hay tiempo, tenemos tiempos comprometidos con los medios. Dijo Alberto.

El Director de Planning solo revisaba sus gráficos y no agregó nada más. En eso, Juanjo se paró otra vez, a pesar de que Inma con el brazo le sugería que se sentase.

—Solo quisimos ser honestos que para eso nos pagan, somos socios de vosotros y estamos obligados a deciros cuando no hay algo bueno para comunicar, lo más fácil para nosotros hubiera sido traer una idea, ensalzarla al máximo y cobrar. Pero...

En eso Roberto se paró y le dijo a Juanjo: haz el favor de salir de esta sala, y los demás también.

Los ánimos estaban muy acalorados, era un momento muy tenso y difícil para todos. En eso, Merche, la nueva Redactora Jr se quitó las gafas con un pesado armazón naranja que traía y comentó que ella tenía una idea, pero no sabía si estaban dispuestos a escucharla. 

Alberto titubeó, se le quedó mirando a la más joven de la mesa y al final le solicitó que hablara, que tenían cinco minutos.

Merche les pidió si era posible presentarles la idea mientras bajaban por el ascensor del edificio, tal como en marketing se hablaba tanto del Elevator Pitch o la presentación del elevador, que forzaba al que presentaba una idea a ser concreto, que solo expusiera el concepto y la idea del mismo en corto tiempo.

A regañadientes todos se subieron al ascensor el cual se encontraban en el piso 20 del edificio por lo que habría más tiempo del imaginado. Una vez todos en el elevador, Roberto pulsó PB, se cerraron las puertas y bajaron.

Durante ese tiempo, todos esperaron que Inma hablara, pero ella no decía nada, solo guardaba sus manos entrelazadas detrás de su espalda enfocando su mirada hacia la puerta del ascensor, solo aguardando.

Al llegar a PB, Alberto y Roberto se quedaron viendo entre ellos mismos, extrañados, y Roberto dijo: “es que, ¿se trata de otra broma? ¿Nos están tomando el pelo?”

—No para nada, contestó Inma. Mientras dirigió sus brazos para adelante y mostró el nuevo empaque del yogurt terminado, vacío. Me lo comí mientras mis compañeros de la agencia hacían la presentación y está delicioso como siempre. Síganme por favor.

Todos se bajaron del ascensor, Merche los llevó al lugar donde se encontraban los 6 basureros que dividían la basura, y les dijo:

—Lo podría tirar allí –mientras señaló el basurero de inorgánicos no reciclables, pero lo tiró en el de inorgánicos reciclables y degradables– cuando el consumidor vea gente que haga lo mismo que acabo de hacer se sentirá un poquito mejor consigo misma, y como resultado, la marca le simpatizará más. Compañeros, siempre creemos que hay mucho que decir, aunque no lo haya, y más bien, hay mucho que mostrar.

Merche siguió caminando y salió del edificio sola, mientras los demás se quedaron en el lugar sin pronunciar ninguna palabra.

miércoles, 9 de marzo de 2022

 Atrincherado entre libros


                      "Andar oculto por los bosques de Ucrania, de pequeñito, huyendo de sus perseguidores, mientras yo todavía jugaba a tula en un parque de Newark, después del colegio". 

Philip Roth ("Operación Shylock").

        Lev estaba atemorizado porque los rusos podían destrozar su vivienda y su vida en cualquier momento. Un solo bombardeo a los pies de su edificio eran suficientes para que no quedara nada más de él, solo su obra. Lev decidió encerrarse y atrincherarse alrededor de todos sus libros. Por primera vez, todo lo que había leído en su vida le servía para algo útil, en un mundo en el que se demerita lo hermoso, lo humano, lo franco, lo que quizá no tiene utilidad alguna.

Era el día ocho, contado desde el inicio de la invasión rusa. Esta vez los libros representaban un escudo para que los cristales no estallaran sobre su cuerpo. Por eso cargó todos sus libros y los coloco frente a la ventana de su modesta vivienda. Ya no tenía visibilidad hacia afuera. Una trinchera de libros daba que pensar. El enemigo no quería que se piense, sino que sobresalieran ideas caducas de dominio, muerte y territorialidad pasadas, que ni siquiera los rusos y ucranianos de hoy compartían. Estos solo querían vivir en paz, respeto mutuo y un sano vecindario.

    El peor cóctel molotov que a Lev se le ocurrió construir fue uno de papel, donde el único combustible fueran las ideas, las palabras, la libertad, la conciliación y la solidaridad. Paradójicamente en ese momento Lev no podía leer porque escuchaba el estruendo de las bombas que sonaban afuera. Encerrado por sus libros y sin poder leerlos. 

Decidió salir de su apartamento para ver si alguien necesitaba de su ayuda. Escuchaba gritos y llantos de mujeres, niños y abuelos, aún no sabía si su edificio había sido bombardeado en otros apartamentos.

    Decidió bajar unos pisos hacia donde se encontraba una carriola con un bebé que lloraba. Una mujer -posiblemente su madre- se encontraba rezando hacia la ventana de afuera del apartamento. Se encontraba como ida, parecía que no escuchaba a su bebé en ese momento. Lev tomó al bebé en sus brazos y se acercó a la mujer. Le preguntó si se encontraba entera y bien. Ella volteó a verlo, se sobresaltó e inmediatamente tomó a su bebé en brazos. Ella le contestó que sí, aunque no lo parecía. Le preguntó a Lev si él era el del apartamento de arriba que era escritor. Lev asintió con una mueca por un lado como de alivio y por otro de tristeza. Ella se secó las lágrimas, besó al bebé en la frente y le susurró  en voz baja a Lev: "alguien tiene que contar lo que está pasando aquí en nuestra amada Ucrania, no seré yo, no creo estar para contarla aunque broten mis entrañas maternas, tampoco creo que seas tú aunque escribas tan bien y seas joven; te pido que lleves a mi hijo que es el único que se puede salvar a un refugio para que lo cuiden donde vive mi hermana en Varsovia, para que juegue su vida de niño, para que viva, para que narre su nuevo porvenir". 


 

    

martes, 18 de mayo de 2021

El amor en tiempos de algoritmos.


"Y como un nadador que se extasía en las olas, alegremente surcas la inmensidad profunda". Charles Baudelaire (De "Elevación").

    Aún no termina la crisis global del Covid-19 y ya se vislumbran ciertas tendencias en cuanto a los servicios de marketing que las empresas necesitan y requerirán a futuro. Antes que nada, es muy importante diferenciar lo que son cambios coyunturales del momento debidos a la pandemia, de tendencias que continuarán evolucionando e implican que nos adaptemos a lo que está por venir.

    Para esto, tomo en cuenta algunos estudios, encuestas y entrevistas en profundidad que he realizado, junto con artículos que hablan sobre el tema, sin que el fin de este escrito sea llegar a conclusiones definitivas, sino poner sobre la mesa tendencias que vale la pena considerar en las estrategias de nuestros negocios y los de los clientes.

    Por un lado los clientes hablan de una serie de evoluciones que seguirán después de la crisis actual, y que continuarán acelerándose como resultado de la gran transformación que estamos viviendo. Tales como que cada vez existe una mayor contratación de agencias, freelances y empresas que los ayudan a actualizarse y a migrar su negocio a lo digital, tomando en cuenta el e-commerce, la Inteligencia Artificial, metadata, el uso de algoritmos, y la tan nombrada Omnicanalidad. Sin embargo, si se tratara exclusivamente de lo anterior, todas las miles de empresas que se han transformado hacia el entorno digital estarían siendo exitosas; y claramente, esto no es lo que está ocurriendo, porque al final nunca podemos evadir el gran tema que compone que nuestros clientes lean de forma certera, inspiradora y fresca las cambiantes necesidades de los consumidores. Es un hecho que el éxito no solo está en función de digitalizarse rápido y ágil, sino también de un uso más inteligente y 'parsimonioso' de los datos, de una mayor sincronía de canales y puntos de venta, de 'integralidad', y, del eterno puente entre tecnología, emoción, creatividad y análisis estratégico.




    Por otro lado, la experiencia que proporcionan las marcas a los consumidores sigue y seguirá siendo un tema de alta relevancia, y más cuando existen tantas limitaciones para que los consumidores tengan experiencias presenciales con nuestras marcas. se mide en grado de actualización, no en número de años. 

    La vida remota que hemos llevado todo este tiempo -más de un año- ha reconfigurado lo que llamamos 'Experiencia de marca' -tan de moda en la era pre-Covid-, forzando a empresas a digitalizar dichas experiencias; si la gente ya no podía asistir a un showroom -del tipo NikeTown- o a una tienda Emblema como las que tienen Vans, Dr Martens o Sephora. A éste respecto, el gran reto es y será ayudar a que nuestros clientes desarrollen una experiencia de marca que no dependa de la presencia de los clientes, haciendo un uso inteligente y envolvente emocionalmente a través de tecnologías, 3Ds, realidad aumentada, conveniencia, usabilidad y comodidad implacables para el consumidor... pero aún así también de ideas creativas. Hay quienes ante el nuevo panorama se enfocan exclusivamente en la ciencia de datos, inteligencia artificial, algoritmos, e-commerce, y, nuevos y más complejos análisis de la 'data' (inbound marketing, Viral tracking, lecturas sofisticadas de estados de ánimo y más); lo cual es imprescindible, pero también lo seguirá siendo que exista un pensamiento estratégico detrás, nuevas formas de leer al consumidor, y la imaginación de un futuro que no conocemos. Esto es el mensaje que nos proporcionan los entrevistados de empresas ante una avalancha de novedades y tendencias acerca de tecnologías, algoritmos, IA, que en muchos casos se quedan en lo táctico del negocio, cuando no hay que olvidar el componente estratégico de las decisiones, y el emocional de las compras -hasta en el elevado consumo de 'lo Esencial'.

    Asimismo, en las entrevistas pudimos percatarnos que para los clientes, el consumidor sigue más que nunca pidiendo a las marcas transparencia, honestidad, congruencia -entre "lo que dice y hace"- empatía, enfoque sustentable y delicadeza al tratar temas sociales y humanos en todo momento; por lo que debemos ser capaces de adaptarnos a la evolución de nuestros clientes y consumidores, y pensar que ellos nunca se establecerán, el cambio nunca terminará, y tampoco lo hará después de la Era Post-Covid.

   Por otro lado, las empresas enfatizan la necesidad de actualizarse y adaptarse constantemente a la nueva realidad, de entender las diferencias entre las diversas generaciones de Millennials, Centennials, Generación X y segmentos emergentes; del eco que están haciendo las compañías que se manejan bien en el entorno local -y seducen a los consumidores desde lo cercano-, y de la micro-segmentación de consumidores en caso de lo táctico y la Segmentación Panorámica al instrumentar una nueva marca.

    Ha sido tan profunda la crisis desde el punto de vista de los entrevistados que no perciben ninguna vuelta a la normalidad en cuanto a cómo han implementado sus proyectos de innovación dirigidos a los consumidores, ya que mencionan que o adelantaron los proyectos como resultado de la crisis del Coronavirus, o los cancelaron.

   Por último, los clientes afirman que no solo se están capacitando y actualizando a través de webinars, sino de múltiples formas, tales como: artículos on-line, cursos, podcasts, redes sociales, videos tipo TED entre muchos otros.

    De lo anterior, se desprenden 3 recomendaciones que daré para quienes proveen servicios de marketing a agencias o clientes:

1. Considerar el complemento estratégico, emocional e insightful frente a la ola transformadora del e-commerce, IA, algoritmos, la Data y herramientas tecnológicas y digitales. Nunca olvidar el componente estratégico y de compra afectivizada de los consumidores de las marcas de nuestros clientes.

2. Cruzar fronteras entre los servicios que proveen diversas agencias, proveedores, socios estratégicos y freelances. Mayor apertura a participar en conjunto viendo que la integralidad al final llena mejor las necesidades de los clientes, que velar cada quien por su negocio, porque puede que ya no exista ése negocio en el futuro próximo.

3. Centrarse en adaptabilidad y actualización más allá de la experiencia y expertise de cómo se hacían las cosas antes. Los clientes están dando más importancia a la actualización, flexibilidad y adaptación que a los años que lleva trabajando una agencia o socio estratégico.

lunes, 25 de noviembre de 2019

Las “Grandes Ideas” se marchitan, surgen las Grandes Ideas de Producto que nos facilitan la vida.



       La denominación que se utiliza en la jerga publicitaria -casi instantáneamente- para definir una gran idea creativa que puede perdurar años en la mente de los consumidores y que sintetiza algo relevante para el consumidor es una “Big Idea” o Gran idea (generalmente referida a publicidad). Siempre que recordamos Big Ideas nos surgen campañas tales como la de Volkswagen “Think Small”, “Just Do It” de Nike, “Totalmente Palacio” de Palacio de Hierro o “Keep Walking” de Johnnie Walker. El problema es que en el entorno actual casi ya no vemos este tipo de ideas tan grandes, que trascienden, evolucionan y duran años.
       Primero, porque en la Era Digital el consumidor está más saturado, menos abierto y es menos entusiasta hacia las campañas publicitarias; también porque la atención del consumidor hoy en día es más captada por productos o servicios nuevos con ideas novedosas tales como Über, Netflix, Airbnb, Google, la marca iPhone, entre otros. El interés se concentra en las marcas basadas en productos innovadores que nos hacen la vida más fácil, cómoda y conveniente. Por otro lado, gran parte de la publicidad nos está interrumpiendo en todo momento nuestra vida diaria, con pop ups por internet, banners, videos que se despliegan en automático, anuncios que se nos aparecen donde no queríamos ver ninguno, etc.
¡Como tiene que estar de bajo el valor que los consumidores dan a la publicidad, que hasta es la moneda con la que pagan Spotify o YouTube! y hasta en estos casos, el consumidor busca formas de evadir ver u escuchar anuncios publicitarios.
       En segundo lugar, porque pienso que en nuestros tiempos reina tal cortoplacismo en la gestión de las marcas, es tan extremo el foco en el presente, en el hoy, en comunicar contenidos, ideas en espacios digitales y redes sociales en todo momento que no se piensa en estrategias de mediano y largo plazo. Es decir, que desde mi punto de vista, hay muchas “Small Ideas” en detrimento de las “Big”.  Un solo ejemplo de ésto es la campaña publicitaria de Coca-Cola de “Chingoff - Chingon”,  que apela a los jóvenes, tiene un toque de humor, y tal como tantas campañas publicitarias actuales pasarán desapercibidas al poco tiempo. En diversos estudios de mercados de una amplia variedad de categorías de producto he podido constatar que la recordación que tiene el consumidor de la publicidad, de slogans, de anuncios, incluso de experiencias de marca y eventos es cada vez menor, y les dura menos tiempo.
       Tenemos que entender que en general el consumidor de hoy tiene poco interés en ver publicidad, está saturado de información, le sobran opciones, y le es poco relevante para su vida la publicidad, sea esta of línea online, BTL o ATL, un tuit o un espectacular hi-Tec en la mejor zona de la ciudad.       
       Hay diversos estudios e investigaciones que demuestran lo anterior. Además de que muchas campañas y conductas de empresas causan revuelo o generan polarización en las redes sociales -no tanto por las marcas en sí, sino porque tocan temas actuales que generan chispas en los consumidores, como la legalización de la mariguana, la equidad, el populismo, el neoliberalismo, el concepto de belleza, equidad de género, etc-.
     Lo que es un hecho es que ahora lo que más llama la atención del consumidor son productos, servicios o soluciones que por sí solos comunican grandes ideas, es decir que el producto en sí es el gran comunicador. Ahora los consumidores hablan más de Rappi, de Über o Über Eats, de Netflix, de Game of Trones, de Master Chef, de una compañía de Scooters, iPhone o Huawei, etc. Y muy muy poco de cuál es la nueva campaña publicitaria de una marca ya sea de refrescos, coches, tenis, bancos o incluso tecnología.
       Ante esta situación, pienso que siempre habrá oportunidad de desarrollar comunicación y publicidad con grandes ideas, pero el nuevo consumidor, y nuestra complacencia como comunicadores, publicistas y mercadólogos ha hecho que en este momento los casos de grandes ideas sean casi nulos.
Por otro lado, tal parece que el nacimiento de una gran idea de producto innovador, en sí representa una gran campaña publicitaria que en muchos casos, el consumidor se encarga de viralizar.

viernes, 3 de febrero de 2017

Hecho en México "Reloaded".



No es la primera vez que en México el gobierno y las empresas fomentan el consumo de los productos y marcas Hechas en México. Ante la tensa relación actual entre México y Estados Unidos, la posición débil del gobierno mexicano y la entrada de Trump a la presidencia de USA con todas sus repercusiones las aguas se han tensado. El consumidor está temeroso y expectante ante la incertidumbre de los gasolinazos, la subida de precios, y, el efecto de Trump en el empleo, NAFTA, las remesas y los inmigrantes.
En las últimas décadas, los intentos tanto del gobierno como de ciertas empresas y grupos de consumidores por consumir lo mexicano han tenido repercusiones muy pequeñas en los hábitos de consumo de los mexicanos, en realidad no han temblado las marcas americanas o extranjeras, y han sido segmentos minoritarios los que han llegado al boicot de marcas americanas, o solo lo han hecho momentáneamente. Porque como siempre, los consumidores no están dispuestos a perder lo que desean, lo que les satisface, les genera status o placer.
Además, una diferencia con el pasado es que en un mundo globalizado es difícil detectar realmente dónde está hecha o de dónde es una marca; ya que puede tener un origen Estadounidense, pero dar empleo a mexicanos, estar ensamblada en Vietnam, tener su centro de innovación en Alemania, y que sus accionistas mayoritarios sean de 46 países.
Pero vale la pena pararnos a ver si el ánimo de grupos de consumidores, asociaciones, gobierno y empresas hacia consumir lo mexicano crece o termina en algo del momento. El Universal y muchos medios publicaron la nota del llamado en redes sociales a consumir lo mexicano.
http://www.eluniversal.com.mx/articulo/nacion/sociedad/2017/01/20/llaman-en-redes-boicotear-productos-de-estados-unidos

Lo importante de las tendencias -y esta vez particularmente por el escenario actual- es ver como van evolucionando y si los fenómenos que están pasando son algo pasajero o algo que se consolida. 
Hasta el momento, el consumo de lo hecho en México y el boicot comunicado en las redes sociales contra marcas estadounidenses no han calado de la forma que se cree, se ha dado sobretodo una respuesta emocional -generalizada- de orgullo, de defender lo nuestro, de rechazo a los muros y de rechazo a empresas y personas que muestren una actitud despectiva o crítica hacia nuestro país, pero habrá que seguir viendo cómo se va moviendo el tema en nuestros tiempos digitales.